miércoles, septiembre 13, 2006

las batallas de ideas

Las experiencias del pasado han demostrado que la lucha ideológica debe ser certera. Ahora está en boga una frase : Debe haber confrontación ideológica. Es como una pelea en que tú me tiras una estocada y yo te respondo con otra, chocando en cruz las dos espadas ; esto es lo que se llama confrontación. Sin confrontación ideológica, no habría claridad ni se podría llegar hasta las últimas consecuencias ; esto no estaría bien. En la presente sesión hemos tenido una confrontación ideológica y, gracias a ella, hemos llegado a la claridad y a las últimas consecuencias. Este método tiene la ventaja de que, en primer término, ayuda a la gran mayoría de los camaradas a tener claros los problemas y, en segundo término, ayuda a enmendarse a los que han cometido errores.

Respecto a los camaradas que han incurrido en errores, pienso que sólo se requieren dos cosas : una, que ellos mismos quieran hacer la revolución, y la otra, que los demás les permitan continuar haciéndola. Hay quienes no quieren, ellos mismos, seguir haciendo la revolución; por ejemplo, Chen Tu-siu no quiso continuar haciéndola, e igual ocurrió con Chang Kuo-tao, Kao Kang y Yao Shu-shi; pero este tipo de gente constituye sólo una ínfima minoría. La gran mayoría quiere, pues, continuar la revolución. No obstante, se requiere la otra cosa: que se le permita hacer la revolución. No debemos actuar como el Falso Diablo Extranjero de La verdadera historia de A Q, quien prohibe a A Q hacer la revolución, ni como Wang Lun el Letrado de la Túnica Blanca en la novela A la orilla del agua, que tampoco permite a otros hacer la revolución. Todo aquel que impone a otros esta prohibición corre un grave peligro. El mencionado Wang Lun prohibió a otros hacer la revolución, y terminó perdiendo la vida. Kao Kang no permitía a otros hacerla, y ¿acaso no acabó de la misma manera?

La experiencia histórica testimonia que la abrumadora mayoría de los que han cometido errores de dogmatismo o de empirismo pueden corregirse. Para ello se necesitan dos condiciones: Una es hacer la crítica con seriedad, y la otra, tener una actitud magnánima. No está bien prescindir de esta última, pues así se volverían anormales las relaciones entre los camaradas. ¿Quién está libre por completo de incurrir en error? Toda persona, no importa quién, inevitablemente comete errores, ya grandes, ya pequeños. Siempre han constituido un pequeñísimo número las personas incurables por el estilo de Chen Tu-siu, Chang Kuo-tao, Kao Kang y Yao Shu-shi, o de Chen Kuang y Tai Chi-ying. Con excepción de una ínfima minoría, conformada por personas como éstas, todos los que han cometido errores son salvables, pueden rectificar sus errores con la ayuda de los camaradas. Debemos coadyuvar a esto y abrigar esta convicción. Los que han incurrido en errores deben abrigar esta misma convicción.

Una parte de los camaradas del Departamento de Trabajo Rural del Comité Central y, en primer lugar, el camarada Teng Tsi-jui, han cometido errores. El error cometido recientemente por el camarada Teng Tsi-jui es, por su carácter, un error de derecha, de empirismo. El ha hecho una autocrítica y, aunque en las reuniones de grupo hubo camaradas que consideraron poco profunda esta autocrítica, nosotros; los miembros del Buró Político y algunos camaradas más, después de intercambiar opiniones, la estimamos satisfactoria en lo fundamental. Ya es bueno que en el momento actual él haya llegado a este grado de conciencia. Debemos reconocer que, en la prolongada lucha revolucionaria del pasado, el camarada Teng Tsi-jui hizo mucho trabajo y logró éxitos. Sin embargo, no debe convertirlos en fardos. A esto se ha referido él mismo al decir que había estado vanagloriándose un tanto de su condición de veterano. Uno debe tener un poco de modestia. Estamos seguros de que él podrá corregir su error si se comporta con modestia y se dispone a aceptar la ayuda de los camaradas.

E1 camarada Teng Tsi-jui hizo, en otra ocasión, un planteamiento programático que consistía en apoyarse en los comerciantes (es decir, en la burguesía) y practicar las "cuatro grandes libertades”. Este planteamiento es erróneo, es, en verdad, un programa burgués, capitalista y no proletario, que va en contra de la decisión de la II Sesión Plenaria del VII Comité Central sobre la restricción de la burguesía. En la actualidad, aplicamos la política de restricción para con la burguesía urbana y la burguesía rural (campesinos ricos). Por lo tanto, las "cuatro grandes libertades", que no restringen la contratación de mano de obra, el comercio, los préstamos ni el arrendamiento de la tierra, son cuestionables. Yo hablaría más bien de "cuatro pequeñas libertades". Aquí la diferencia está en si éstas son grandes o pequeñas. Sometida a la restricción, la burguesía todavía disfruta de algo de estas libertades, pero en un alcance muy reducido. Tenemos que preparar las condiciones para privarla también de esas pequeñas libertades. Respecto a la burguesía urbana, aplicamos la política de utilización, restricción y transformación. Debemos utilizarla, pero, al mismo tiempo, restringir lo que tiene de perjudicial para la economía nacional y la vida del pueblo. Tal política no es ni de "izquierda" ni de derecha. No imponerle ninguna restricción sería una tendencia demasiado derechista; imponerle una restricción rígida sin dejarle ningún margen de acción sería una tendencia demasiado "izquierdista". Lenin dijo que si un partido tratara de liquidar de un golpe todo el capitalismo en condiciones en que existen millones de pequeños productores, esto no sólo sería un absurdo, sino también un suicidio4. No obstante el planteamiento del camarada Teng Tsi-jui es incorrecto, pues no habla de la restricción y diverge de la formulación del Comité Central, formulación hecha en la II Sesión Plenaria.




Galloway en Skynews

Algunos camaradas apenas si hacen caso de resoluciones del Partido y de políticas propugnadas por él durante largo tiempo, como si nunca las hubieran visto ni oído. No sé qué razón tienen para ello. Tomemos un ejemplo: El movimiento de ayuda mutua y cooperación fue promovido durante muchos años en la base revolucionaria central, en Yenán y en las demás bases de apoyo, pero, para ellos, es como si fuera algo nunca visto ni oído. En el invierno del año 1951, el Comité Central adoptó una resolución sobre la ayuda mutua y la cooperación en la producción agrícola, pero ellos tampoco la vieron. Aún en 1953 hablaban sin tocar la doctrina y se contentaban, en cambio, con hacer pequeños favores. Hablar sin tocar la doctrina equivale a hablar sin tocar el socialismo ; contentarse con hacer pequeños favores quiere decir contentarse con hacer los pequeños favores de las "cuatro grandes libertades". Esto significa que algunos camaradas hacen caso omiso de resoluciones del Partido y de políticas y programas preconizados por éste durante largo tiempo, y actúan a su manera. Además, no se toman la molestia de investigar si alguien ha abordado problemas de carácter similar y cómo los ha abordado. Hay historiadores que investigan incluso las inscripciones hechas en caparazones de tortuga, en objetos de bronce y lápidas, así como otras piezas arqueológicas desenterradas, y esos camaradas nuestros, en cambio, pasan por alto los hechos del reciente pasado y les da pereza investigarlos. En una palabra, cierran los oídos a lo que ocurre puertas afuera y escriben y opinan a su antojo, hablando de cosas como las "cuatro grandes libertades", y he aquí que se estrellan contra el muro.

Hay, asimismo, algunos camaradas que no abandonan nunca su afición al dispersionismo y que pretenden "independizarse" e incluso tratan de establecer reinos independientes, estimando como algo muy deleitoso las prácticas dictatoriales. Ellos empiezan buscando la comodidad para sí mismos, crean reinos y se autoproclaman reyes. Pero, ¿cuál es el resultado? Se hallan en una posición sumamente incómoda, expuestos a la crítica. ¿No hay acaso una obra teatral titulada Majestuosa asunción del trono? Se muestra en ella lo satisfecho que se siente Süe Ping-kui al coronarse rey. En su tiempo no se practicaba la autocrítica. Eso no estaba bien. Hoy, muchas personas rehusan siempre consultar las cosas con otros. Numerosos camaradas están, de dientes para afuera, por la dirección colectiva, pero, en la práctica, son muy dados a ejercer la dictadura personal, como si, de no ejercerla, perdieran su imagen de dirigentes. Para ser dirigente no es forzoso actuar de manera dictatorial. ¡Esto bien lo saben ustedes! La burguesía, con su democracia burguesa, atribuye importancia a la dictadura de clase. El proletariado y el Partido Comunista también deben ejercer la dictadura de clase, pero no está bien practicar la dictadura personal. Para tratar un asunto, siempre es aconsejable consultar con otros, conseguir la aprobación de la colectividad y convocar la sabiduría del mayor número de gente. Así es mejor.

Existe otro caso que también es menester tratar. Hay muchos camaradas que a toda hora se hallan sumergidos en los asuntos rutinarios y no se ocupan del estudio de problemas. ¿Es necesario o no despachar los asuntos rutinarios? Claro que sí. No hay que dejarlos de lado, pero es peligroso ocuparse exclusivamente de ellos, sin tomarse el trabajo de estudiar problemas. Si uno no se pone en contacto con los cuadros ni con las masas, o si lo hace, pero sermoneándolos siempre, en lugar de efectuar consultas y de invitarlos a intercambiar opiniones con palabras como éstas: "Mire usted si es correcto o no lo que yo pienso y dígame sus opiniones", entonces no podrá oler el clima político, pues tendrá perdido el olfato a causa de un catarro político. Teniendo la nariz tapada, no podrá olfatear el clima de cada momento. El camarada Chen Yi ha dicho hoy que debemos ser capaces de captar una cosa cuando apenas está en ciernes. Es demasiado lerdo el que no se percata de los fenómenos que están ya presentes en gran cantidad y por todas partes. Esto merece nuestra atención. Es una cosa muy mala entregarse exclusivamente a los asuntos rutinarios sin ocuparse del estudio de problemas, sin ponerse en contacto con las masas y cuadros, sin armarse de la disposición de consultar con ellos.


Tse Tung

0 Comments:

Add one comment:

Publicar un comentario

<< HOME