patriotismo burocratico
La política informativa pro imperialista tiene su propia interpretación sobre el significado del "patriotismo" y sobre qué actitudes son patrióticas y cuáles no lo son, e intenta situar el referente de la acción política continental en torno a las actitudes funcionales al sistema y al respeto a una estructura jurídica que garantiza la impunidad del poder, justificando sus acciones cual "patrióticas". La sumisión a un imaginario de desarrollo y progreso, que pasa por la consolidación de una economía de libre mercado que miserabilizaría a Latinoamérica y Bolivia, es el complemento de esa política informativa "patriótica".
En esta concepción hegemónica de patriotismo, la cultura, la estructura social y el modus vivendi de los Estados Unidos de Norteamérica son los objetos- estereotipo de devoción y respeto "patrióticos". El simplismo niega al mundo la comprensión del patriotismo a cambio de una asociación conductista de ideas que enlaza irreflexivamente dicho patriotismo con símbolos, colores, tonadas y actitudes pseudoheroicas difundidas por la media.
Desde hace 50 años la media transcontinental intenta correlativizar esa idea de "patria" con el nombre genérico de "Norteamérica", y desde hace una década pretende introducirla en nuestro imaginario como sinónimo de "América". Así, el proceso lógico se hace simple: Los Estados Unidos de Norteamérica, canonizados genéricamente por la media como "Norteamérica" y hoy promovida como "América", es la capital de una inmensa nación de la cual deberíamos sentirnos parte y cuyas reglas se constituyen en el único orden jurídico válido.
De acuerdo a lo anterior, el prototipo de un patriota latinoamericano terminan siendo los llamados "gusanos", o disidentes cubanos anticastristas, refugiados en Estados Unidos y en actividad política constante y sediciosa contra el gobierno de su país. Un gusano es el ideal del patriota para la política exterior de Washington y por eso su política mediática está orientada a la formación de un imaginario social que desconozca la identidad cultural, política y social de sus países de origen, para "representar" actitudes socializadas por la media en franca elegía del conformismo con la imposición, a título de "respeto a la patria". La estrategia informativa de los Estados Unidos cultiva el gusano en el ideario social latinoamericano.

Los talibanes y el patriotismo según el resto del mundo.
Esta claro que en el escenario mediático del actual conflicto la noción de patriotismo se corresponde más con la demanda del mercado y con el imaginario político estadounidense, pero existe otro concepto de "ser patriota", que es el que administra un movimiento subalterno mundial, y que distingue bien las genuinas actitudes patrióticas de los arraigos artificiales a la utopía desarrollista que la enajenación mediática occidental suele suscitar en los sectores más volubles de las sociedades latinoamericanas.
Contrariamente a lo que podría pensarse estos sectores más "volubles" no están en las capas medias bajas, menos instruidas, sino en los estratos medios altos, que encuentran identidad económica, cultural y hasta étnica en los estereotipos y arquetipos mediáticos. Es más, elaboran su discurso social sobre la retórica del drama social televisivo y usan sus presupuestos, lugares comunes y frases hechas en el intento de consolidar y difundir su percepción de la realidad en los circuitos más inmediatos de su accionar social, una percepción evasiva y positivista que sólo las elites pueden darse el lujo de tener. Pero lo subalterno ha conseguido un importante nivel de experiencia, organización y conciencia de su proyecto político y su rol histórico, al punto de hacerle frente a esa concepción enajenante de patriotismo a la "american way".
En una entrevista televisiva para la Red Uno de Bolivia, el segundo hombre de la Central Obrera Boliviana, Luis Choquetijlla, declaró que para el movimiento social existe una diferencia fundamental entre Sánchez de Lozada y Saddam Hussein: "Hussein era un patriota que cayó defendiendo el patrimonio de su país de la expropiación, mientras que Sánchez de Lozada hizo todo lo contrario", manifestó Choquetijlla ante una intencionada presión del conductor que insistía en sugerir que existían diferencias de índole favorable a Sánchez de Lozada en la comparación.
Esto nos mostrará hasta dónde las concepciones que articula un mismo término pueden haber sufrido desplazamientos semánticos que relativicen políticamente su aplicación a ciertas realidades y su exclusión por antonomasia de otras. La media pro imperialista ha resignificado el concepto de patriotismo y hoy demanda que además de comulgar con él, se extingan sus paralelos en el mundo y se penalice las disidencias en su comprensión.
Así, el modelo del comportamiento patriótico está en la actitud apologética del capitalismo de los aristócratas cubanos refugiados en USA desde la revolución, de los empresarios antichavistas ocultos desde el fallido golpe y de los oligarcas bolivianos fugados con los fondos del Tesoro de la nación y con la culpa de la masacre de octubre. En cambio, las actitudes "antipatrióticas", entendidas como todas aquellas que riñen con los intereses y conveniencia de los Estados Unidos, incluyen aún a los reclamos más básicos como trabajo, alimento, salud, justicia o soberanía.
Erick Fajardo Pozo
En esta concepción hegemónica de patriotismo, la cultura, la estructura social y el modus vivendi de los Estados Unidos de Norteamérica son los objetos- estereotipo de devoción y respeto "patrióticos". El simplismo niega al mundo la comprensión del patriotismo a cambio de una asociación conductista de ideas que enlaza irreflexivamente dicho patriotismo con símbolos, colores, tonadas y actitudes pseudoheroicas difundidas por la media.
Desde hace 50 años la media transcontinental intenta correlativizar esa idea de "patria" con el nombre genérico de "Norteamérica", y desde hace una década pretende introducirla en nuestro imaginario como sinónimo de "América". Así, el proceso lógico se hace simple: Los Estados Unidos de Norteamérica, canonizados genéricamente por la media como "Norteamérica" y hoy promovida como "América", es la capital de una inmensa nación de la cual deberíamos sentirnos parte y cuyas reglas se constituyen en el único orden jurídico válido.
De acuerdo a lo anterior, el prototipo de un patriota latinoamericano terminan siendo los llamados "gusanos", o disidentes cubanos anticastristas, refugiados en Estados Unidos y en actividad política constante y sediciosa contra el gobierno de su país. Un gusano es el ideal del patriota para la política exterior de Washington y por eso su política mediática está orientada a la formación de un imaginario social que desconozca la identidad cultural, política y social de sus países de origen, para "representar" actitudes socializadas por la media en franca elegía del conformismo con la imposición, a título de "respeto a la patria". La estrategia informativa de los Estados Unidos cultiva el gusano en el ideario social latinoamericano.

Los talibanes y el patriotismo según el resto del mundo.
Esta claro que en el escenario mediático del actual conflicto la noción de patriotismo se corresponde más con la demanda del mercado y con el imaginario político estadounidense, pero existe otro concepto de "ser patriota", que es el que administra un movimiento subalterno mundial, y que distingue bien las genuinas actitudes patrióticas de los arraigos artificiales a la utopía desarrollista que la enajenación mediática occidental suele suscitar en los sectores más volubles de las sociedades latinoamericanas.
Contrariamente a lo que podría pensarse estos sectores más "volubles" no están en las capas medias bajas, menos instruidas, sino en los estratos medios altos, que encuentran identidad económica, cultural y hasta étnica en los estereotipos y arquetipos mediáticos. Es más, elaboran su discurso social sobre la retórica del drama social televisivo y usan sus presupuestos, lugares comunes y frases hechas en el intento de consolidar y difundir su percepción de la realidad en los circuitos más inmediatos de su accionar social, una percepción evasiva y positivista que sólo las elites pueden darse el lujo de tener. Pero lo subalterno ha conseguido un importante nivel de experiencia, organización y conciencia de su proyecto político y su rol histórico, al punto de hacerle frente a esa concepción enajenante de patriotismo a la "american way".
En una entrevista televisiva para la Red Uno de Bolivia, el segundo hombre de la Central Obrera Boliviana, Luis Choquetijlla, declaró que para el movimiento social existe una diferencia fundamental entre Sánchez de Lozada y Saddam Hussein: "Hussein era un patriota que cayó defendiendo el patrimonio de su país de la expropiación, mientras que Sánchez de Lozada hizo todo lo contrario", manifestó Choquetijlla ante una intencionada presión del conductor que insistía en sugerir que existían diferencias de índole favorable a Sánchez de Lozada en la comparación.
Esto nos mostrará hasta dónde las concepciones que articula un mismo término pueden haber sufrido desplazamientos semánticos que relativicen políticamente su aplicación a ciertas realidades y su exclusión por antonomasia de otras. La media pro imperialista ha resignificado el concepto de patriotismo y hoy demanda que además de comulgar con él, se extingan sus paralelos en el mundo y se penalice las disidencias en su comprensión.
Así, el modelo del comportamiento patriótico está en la actitud apologética del capitalismo de los aristócratas cubanos refugiados en USA desde la revolución, de los empresarios antichavistas ocultos desde el fallido golpe y de los oligarcas bolivianos fugados con los fondos del Tesoro de la nación y con la culpa de la masacre de octubre. En cambio, las actitudes "antipatrióticas", entendidas como todas aquellas que riñen con los intereses y conveniencia de los Estados Unidos, incluyen aún a los reclamos más básicos como trabajo, alimento, salud, justicia o soberanía.
Erick Fajardo Pozo

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