desmitificando a la mente
La mente está programada para inventarse la información necesaria para rellenar los espacios en blanco que no obtenemos del mundo a través de nuestros órganos sensoriales. No olvidemos nunca que la mente está desconectada del mundo, aislada, y que toda la información que recibe es interpretada por nuestro cerebro a través de los datos recogidos por nuestros ojos, orejas, nariz, boca y piel. Con los datos recogidos, nuestra mente percibe la realidad exterior. Esta realidad exterior depende de la calidad y capacidades de nuestros órganos sensoriales, así como de la funcionalidad de nuestro cerebro (funcionalidad que puede estar afectada por una incorrecta exposición a los estímulos sensoriales durante nuestros primeros años de vida). La conclusión es que nuestra visión del mundo es particular y subjetiva en un grado máximo. No es acertado pues, molestarse al comprobar las diferentes interpretaciones de un hecho o situación por mentes distintas a la nuestra.

Las mentes construyen nuestro ego. La mente es como un niño pequeño, que siempre que juega debe y quiere ganar. Nuestras mentes luchan entre ellas, constantemente, y no tengáis la más mínima duda de que harán lo que sea necesario para salir victoriosas. Lo malo de todo esto es que, en la lucha con otras mentes, la nuestra utiliza métodos poco éticos o morales como la invención de hechos, realización de asociaciones muy forzadas nuestra mente no se limita a utilizar. Bueno, no tiene porque ser malo del todo. Quizá es una buena técnica de supervivencia: ser capaz de moldear los datos provenientes del exterior para la obtención y presentación de un resultado acorde con nuestros intereses. Lo que si es grave es comprobar que nuestras mentes adoptan estas mismas tácticas con nosotros. Llamémosle auto-engaño, síndrome de negación, obcecación, inmovilismo mental o el coloquial “montarse películas”. Todas estas habilidades que acabo de enumerar y que tan útiles resultan en la lucha con otras mentes, no deberían aplicarse para engañarnos a nosotros mismos. Por absurdo que parezca, lo hacemos constantemente.
La mente, vuelvo a repetir, es como un niño pequeño. Le interesa jugar, la autocomplacencia y la gratificación inmediata. No resulta fácil hacer madurar la mente, pero debemos poner empeño en ello si queremos vivir una vida más plena.
Hay muchos ejemplos y estudios que demuestran como nos engaña nuestra mente, que nos muestran como las conclusiones de nuestra mente son equivocadas y fruto de una mala interpretación de los datos proporcionados por nuestros sentidos. Estos datos, salvo problemas fisiológicos son correctos, estando el fallo del proceso en nuestra mente.
El ejemplo más claro en el que observamos como nuestra mente se inventa cosas que no son verdad lo tenemos en las ilusiones ópticas.
Vaya por delante que creo que es bueno y útil tener una mente. Lo que no me parece bien y quiero denunciar desde aquí es el mal uso que generalmente hacemos de ella y las limitaciones que tiene pero no conocemos o aceptamos.
Va siendo hora de poner juntos algunos de los argumentos ya comentados en entradas anteriores y que me hacen llegar a esta conclusión.
edusol

Las mentes construyen nuestro ego. La mente es como un niño pequeño, que siempre que juega debe y quiere ganar. Nuestras mentes luchan entre ellas, constantemente, y no tengáis la más mínima duda de que harán lo que sea necesario para salir victoriosas. Lo malo de todo esto es que, en la lucha con otras mentes, la nuestra utiliza métodos poco éticos o morales como la invención de hechos, realización de asociaciones muy forzadas nuestra mente no se limita a utilizar. Bueno, no tiene porque ser malo del todo. Quizá es una buena técnica de supervivencia: ser capaz de moldear los datos provenientes del exterior para la obtención y presentación de un resultado acorde con nuestros intereses. Lo que si es grave es comprobar que nuestras mentes adoptan estas mismas tácticas con nosotros. Llamémosle auto-engaño, síndrome de negación, obcecación, inmovilismo mental o el coloquial “montarse películas”. Todas estas habilidades que acabo de enumerar y que tan útiles resultan en la lucha con otras mentes, no deberían aplicarse para engañarnos a nosotros mismos. Por absurdo que parezca, lo hacemos constantemente.
La mente, vuelvo a repetir, es como un niño pequeño. Le interesa jugar, la autocomplacencia y la gratificación inmediata. No resulta fácil hacer madurar la mente, pero debemos poner empeño en ello si queremos vivir una vida más plena.
Hay muchos ejemplos y estudios que demuestran como nos engaña nuestra mente, que nos muestran como las conclusiones de nuestra mente son equivocadas y fruto de una mala interpretación de los datos proporcionados por nuestros sentidos. Estos datos, salvo problemas fisiológicos son correctos, estando el fallo del proceso en nuestra mente.
El ejemplo más claro en el que observamos como nuestra mente se inventa cosas que no son verdad lo tenemos en las ilusiones ópticas.
Vaya por delante que creo que es bueno y útil tener una mente. Lo que no me parece bien y quiero denunciar desde aquí es el mal uso que generalmente hacemos de ella y las limitaciones que tiene pero no conocemos o aceptamos.
Va siendo hora de poner juntos algunos de los argumentos ya comentados en entradas anteriores y que me hacen llegar a esta conclusión.
edusol

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